¿DÓNDE HABITA DIOS?

Los relatos y los cuentos nacen con las historias vividas de las tragedias de los seres humanos.

 

Expulsados de Alemania, entré a empujones al avión de la mano de mi niña de 9 años, de mi hijo adolescente de 16 años y la novia de mi hijo también una adolescente.

Era el 29 de noviembre de 1993, recuerdo los ojos azules de la abogada alemana que hablaba español y que estaba gestionando infructuosamente nuestro exilio. Suplicándole yo le decía: Doctora por favor no permitan que nos expulsen, nos están esperando en Colombia para matarnos… Yo tenía 33 años, Pablo Escobar estaba prófugo de la justicia, había mucho miedo en Colombia por la violencia sin par que estábamos viviendo.

Nadie me escuchó…a nadie le importaba nuestras vidas, esas imágenes que llegan hoy a mi memoria aún siento que se estremecen en mi cuerpo.

En el avión mientras volábamos sentía que el aire se me acababa, ¿a quien pedir ayuda?  Fue entonces que se acerco una mujer para mi desconocida que se presentó como: Luz Myriam Acosta de León, me miro a los ojos y me dijo: -Dios la va ayudar señora, no esta sola-, Me entrego una vieja biblia y me apretó fuerte las manos con sus ojos vidriosos…

De pronto se escucha la voz del capitán que dice: Señores pasajeros vamos a tener un tiempo de demora, porque el aire de Francia no permite que pasemos con la familia de Pablo Escobar…Quería que la tierra me tragara, no tenía la fuerza para levantar la mirada y ver los rostros de los pasajeros…

Entonces, apreté fuertemente la biblia que me había entregado la mujer, la abrí…la apreté contra mi pecho, y sentí una rara sensación de paz…

Ahora me doy cuenta que esta mujer no me regalo una biblia, me regalo un pasaporte a la esperanza, me aferre a ella sintiendo que no todo estaba perdido.